A fines del año 2004 un tsunami (maremoto) - considerado
como el mayor desastre natural de los últimos cuarenta
años - afectó las costas del Sudeste asiático
generando graves daños a las poblaciones de Indonesia,
Myanmar Malasia, Maldivas, Sri Lanka, India y Tailandia.
De inmediato las agencias internacionales, organizaciones
no gubernamentales y gobiernos de distintos países
ofrecieron equipos de ayuda que trabajaron, primeramente en
búsqueda y rescate de sobrevivientes y atención
de heridos y, posteriormente, en la identificación
de cadáveres, armado de centros de evacuados, provisión
de alimentos y agua segura.
La República Argentina por medio de la Comisión
Cascos Blancos ofreció a Voluntarios de Naciones Unidas
la disponibilidad de voluntarios expertos en emergencias.
Asimismo inició el acopio de insumos de necesidad básica
para los damnificados por la catástrofe y comenzó
las gestiones necesarias para efectivizar la donación
a los países afectados.
De esta forma el día 2 de enero de 2005 arribó
al Aeropuerto de Bangkok, Tailandia, un envío consistente
en 2.000.000 de tabletas potabilizadoras de agua que posibilitarían
el tratamiento de aproximadamente 4.000.000 de litros de agua
para el consumo humano. El mismo fue agradecido por funcionarios
del Ministerio de Relaciones Exteriores de dicho país.
Del mismo modo, avanzado el mes de enero se mantuvieron comunicaciones
con las autoridades de Indonesia para realizar un envío
de asistencia humanitaria. Esta estuvo compuesta por pastillas
potabilizadoras de agua, sales de rehidratación oral,
medicamentos e insumos médicos varios, aportados por
el Ministerio de Salud de la Nación, Laboratorios Bagó
y Agricultores Federados Argentinos. La donación fue
recibida en Medan, Indonesia el día 08 de febrero para
su posterior entrega a las poblaciones afectadas.
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